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🟣 Las Sillas icónicas diseñadas por Mujeres

Tres tópicos se enlazan: sillas, diseño industrial y mujeres. Cuando se une una cosa con la otra, se crea un enlace, un nexo. El concepto de conexión es intrínseco al diseño, la silla es el objeto icónico que las visibiliza, pero ¿y las mujeres qué?

Las Sillas icónicas del Diseño hechas por Mujeres

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Hablemos de conexiones a partir de tres tópicos que se enlazan: sillas, diseño industrial y mujeres. Cuando se une una cosa con la otra, se crea un enlace, un nexo. El concepto de conexión es intrínseco al diseño, la silla es el objeto icónico que las visibiliza, pero ¿y las mujeres qué?

Las Sillas icónicas del Diseño hechas por Mujeres 🪑💁‍♀️ | 60 Diseño, Arquitectura y Bienestar

¿Por qué las sillas son emblemáticas en el diseño industrial?

La silla es, por lejos, el objeto más emblemático del diseño industrial, el más accesible tanto para tener, como para diseñar y fabricar (contrario al automóvil, que también está en el podio de la representatividad).

Como ya es tradición, vayamos al diccionario, al concepto. La silla es un mueble, un asiento individual con patas y espaldar. Es de los objetos más usados, porque en promedio permanecemos sentados 16 años de nuestra vida. Hay sillas para todos los usos habidos y por haber, para reposar, vigilar, trabajar, operar, conducir, hay sillas que se desplazan, se pliegan, se apilan, hay las que se desinflan; hay sillas para dignatarios, hay sillas descontextualizadas como la Monobloc. La silla genera conexiones físicas y psicológicas con quien la usa, y a su vez representa valores y significados, sentándose en la intelectualidad, la cultura, las emociones y hasta en la espiritualidad.

Las sillas son la representación objetual de las conexiones entre la gente, el entorno, las ideas, los materiales.

La historia del diseño industrial se ha anclado en «cuatro patas». Sin ir tan lejos, porque las sillas han existido desde que la humanidad se cansó de sentarse sobre una piedra, la silla concebida industrialmente data de mediados de 1800. Michael Thonet es el pionero, sus diseños en madera curvada son célebres y vendidos en millones de unidades.

La silla es el objeto que, a lo largo de la historia, ha permitido la posibilidad de crear. Cualquiera puede licenciarse en la carrera de diseño industrial, pero se llega a la cúspide del estrellato cuando se diseña una silla «exitosa», o sea, una silla que enlace la necesidad, con la cultura y la tecnología. A mí me falta subir esa cuesta. 🙈

¿Hay sillas icónicas diseñadas por mujeres?

¿Sillas, diseño y mujeres en una misma historia? Sí. Pero fíjate que destacan los hombres en los 200 años que tiene el diseño industrial. Cuando estudié la carrera se le hacía notable distinción a un montón de arquitectos a quienes se les atribuyen el diseño de sillas icónicas. Por mencionar los «más, más»:

  • La silla Barcelona de Mies van der Rohe. ¿De Mies van der Roh, en serio? Lilly Reich, la verdadera autora, bien gracias.
  • El taburete 60, la silla 401 y la Paimio fueron atribuidas únicamente a Alvar Aalto, y bastante que las replica IKEA. En las que trabajó codo a codo con su esposa Aino Marsio, pero de quien casi nada se ha escrito.
  • Más justicia se le ha hecho a Charlotte Perriand, quien trabajó con Le Corbusier y Pierre Jeanneret en el diseño de La Chaise Longue LC4, B306 o las sillas B301 y B302. Sin embargo, muchos la siguen ignorando.

Puntualizo. La atracción de los arquitectos por las sillas se debe a que sus conocimientos constructivos les ha permitido innovar en su diseño. Ellas son un medio para comunicar su filosofía con mayor facilidad que si construyeran una edificación o una ciudad.

No recuerdo que en clases se haya mencionado a alguna mujer, más que a Ray Eames, pero bajo la sombra de Charles. Es ahora que se alborota el avispero, la 4ta ola del feminismo hace que la historia se reescriba. Sigue siendo difícil obtener referencias de mujeres en libros de diseño industrial. La ausencia de diseñadoras aturde, muchas eliminadas de la historia, para muestra un botón:

Podría decirse que cuando diseñamos una silla, creamos una sociedad y una ciudad en miniatura (…). No es exagerado afirmar que la ciudad de Mies está implícita en sus sillas.

Peter Smithson – 1986

Sorry Peter, pero no lo está. Hemos sido engañados. La ciudad representada en la silla Barcelona es la de Lilly Reich.

ilustración Ray Eames por @latroconis

Las sillas fantasmas, las mujeres invisibles del diseño

En el mundo de las sillas clásicas hay un completo estudio de Res Mobilis, titulado «Sillas Fantasmas: una antología hegemónica«, en el que se expone el problema de invisibilidad de la diseñadoras. La magnitud del fenómeno de la desigualdad de género es severo. De la data recolectada entre catálogos, exposiciones y diseñadores asociados a casas de diseño, la presencia de la mujer es escasa, si acaso alcanza 1, 3 o un 8% de presencia.

Menciono el caso de Denise Scott-Brown, en el que todo se le ha atribuido a Robert Venturi, quien fuera su esposo. Según lo que investigué, finalmente le dieron su crédito en las sillas diseñadas por ambos y que Knoll produce, pero a mi juicio algo marginada, a ella la mencionan dos veces y a él dieciséis, (leer para creer). Knoll tiene un 27% de presencia de diseñadoras en su catálogo -la tasa más alta en el estudio de Res Mobilis-, quizá tenga que ver con que en algún momento la dirigió una mujer, Florence Knoll, pionera en el diseño moderno.

¿Por qué las mujeres del diseño industrial no tenemos tanta visibilidad?

En el ámbito de las diseñadores de esferas más modestas, en las que me podría incluir, la lucha por tener un espacio es continua. Uno de los puntos más críticos es el acceso a los medios de producción que, desde mi experiencia, están en espacios androcéntricos. Los tratos, acuerdos y precios mejoran cuando se hacen entre hombres. Ha sido relativamente reciente que han surgido talleres en los que la equidad de géneros es la norma.

La discriminación laboral existe. El síndrome Lilly Reich es típico, trabajar y no recibir el justo reconocimiento que sí tienen sus jefes, socios o parejas. De hecho ¡Qué vaina con la cancelación de la pareja mujer! Típico, le pasó a este mundo de señoras y a unas cuantas más, incluyéndome. Felizmente no fue una silla lo que diseñé -sino pan-.

Desde tiempos de María Castaña ha existido un menosprecio grosero a la contribución de las mujeres en todas las esferas de la vida. El diseño industrial no es la excepción, aunque sea un disciplina relativamente joven, nació en un mundo lleno de «barreras sistémicas que impiden la participación igualitaria de las mujeres», (en palabras de ONU Mujeres); y mira no, ya está bueno. A pesar de algunos progresos por los derechos de la mujeres, el cambio ha sido bastante lento, comparado al frenetismo en el que siempre anda envuelto el mundo. ¡Cuánto pesa esa agenda!

Entonces…

Lo que en verdad es justo y necesario es reconocer los aportes significativos que han realizado mujeres al diseño. En esa medida, la visibilización ampliará la presencia y los espacios de acción. El diseño industrial, una de las disciplinas más flexibles, dejará de ser hegemónica y estereotipada, y podrá ser parte de la generación que apuesta por la equidad de géneros. ¡Que las sillas de diseño que hagamos nos visibilicen, mujeres! ✊🏽💜