¿Cómo Mejorar Hábitos en función de los Espacios?

Poco le había prestado atención a cómo mejorar hábitos, ni siquiera había entendido la relación que podrían llegar a tener con los espacios, pero entre la adultez y un libro con el que me topé, me pusieron a reflexionar.

“La motivación está sobrevalorada; el ambiente a menudo es más importante”; así empieza el capítulo 6 de “Hábitos Atómicos”, el que me inspiró a escribir este post sobre hábitos y espacios.

Escucha nuestro podcast.

Los hábitos (buenos o malos) son cuestión de espacios

James Clear, el autor de “Hábitos Atómicos” apunta que “con frecuencia, las personas eligen productos no por lo que son sino por el lugar donde se encuentran”.

Buscando en mi memoria sobre hábitos y espacios, noté que el momento de mi vida donde más he comido galletitas no ha sido la niñez, más bien cuando trabajaba en un estudio de arquitectura en Buenos Aires, donde se compraban decenas de galletas y se ponían en la mesada de la cocina, justo al lado de la puerta del baño. Pasaba por allí al menos seis veces al día, y las seis veces era imposible no tomar -al menos- una galletita. Menos mal que el trabajo sólo duró nueve meses. 😬 ¿O no?

Voilà! El espacio se convierte en un disparador señalándonos qué hacer, qué consumir y cuándo comer galletitas. 🤭

📖 Ahora, como es costumbre, vamos a definir.

¿Qué es un hábito? Algo que una persona hace a menudo de manera regular y repetida. Este es un tipo de comportamiento que tiende a ocurrir subconscientemente.

¿Qué es una rutina? Una forma regular de hacer las cosas en un orden particular o una secuencia de acciones seguidas regularmente.

Entonces, una rutina está hecha de hábitos. Una rutina nos da orden y seguridad, por eso es importante y hasta complaciente tener una o varias que contemplen esos buenos hábitos que queremos mantener. Peeero, ¿qué pasa si relacionamos conscientemente los hábitos a los espacios?

Hábitos y Espacios: Cuestión de conexiones

Como me gusta recaudar datos en Twitter, pregunté: “¿Tienen un buen hábito que se relaciona con algún espacio en particular?”. Las respuestas me encantaron:

Como ves, queda claro que los espacios desarrollan conexiones con ciertos hábitos y rutinas, por eso es tan importante diseñar el espacio en función de los hábitos que queremos adoptar y mejorar. Finalmente es una cuestión de salud física y mental, y para ello una vida -como dice Vif- “driven by design“.

¡Pero ya va Pat! ¿Y la voluntad?

Pues yo creo que la voluntad está sobrevalorada.

Y con esta confesión ya seguro estás arrugando la cara. Considero que para mejorar hábitos es necesario tener voluntad, pero también es cuestión de que los espacios te den ese empujoncito, ¿no crees?, pues necesitamos que el entorno donde desarrollamos nuestras actividades estén en sintonía con lo que queremos lograr. Tenemos que pensar a largo plazo, y la voluntad es más cortoplacista.

El entorno moldea el comportamiento humano sin darnos cuenta. Piensa en qué cosas haces de manera no consciente al llegar a un espacio, ya sea al visitar a la familia, a tus amigos o un café. En cada espacio nos comportamos de manera distinta, pues cada uno nos envía una señal distinta.

Los nuevos hábitos y los espacios de siempre

Sabemos que los buenos hábitos nos nutren, pero también sabemos que cambiar nuestras maneras de hacer las cosas nos puede llevar a expandir el ser. Quizá tengamos el hábito de caminar por la misma calle, comprar en la misma tienda, visitar el mismo café, sentarnos en el mismo puesto de siempre, pero ¿Qué pasa si le damos un giro a nuestras rutinas? ¿Cómo serían nuestros hábitos? Eso mismo pasaría si rediseñáramos los espacios.

Es común que los espacios hayan sido creados para vidas distintas a las nuestras, en momentos diferentes al que vivimos y en función de hábitos que alguien más pensó, pero si modificamos nuestro entorno de acuerdo a nuestro estilo de vida y a nuestras rutinas, definitivamente mejoraríamos nuestra calidad de vida. Me niego a pensar que debemos vivir de manera distinta a lo que deseamos sólo porque el espacio así lo establece.

De manera que lo que ves te conduce a lo que haces.

Mejorar hábitos en función de los espacios

Los hábitos son un proceso, por eso debemos escoger muy bien los espacios donde los desarrollamos. Una manera de lograrlo es a partir de hábitos umbrales, y un umbral en arquitectura es un elemento que divide un espacio de otro, como el marco de una puerta. Entonces, ¿Qué es aquello que nos conduciría a crear un nuevo hábito? ¿Cuál es esa señal que necesitamos para mantener el hábito?

Te voy a contar un poco sobre cómo se han mejorado algunos hábitos por acá, en función de los espacios. Y creo que puede funcionar tanto en una casa como en un monoambiente:

😴 Descansar:

Escoger un espacio para descansar distinto al del trabajo o el estudio es algo que no se negocia. Despejar la mente con otro panorama, en un lugar tranquilo, nos trae paz, frescura, calma; necesarios para seguir abordando la vida.

👩‍💻 Crear / Producir:

Tener un espacio sólo para la creación, para el trabajo, para el oficio es super conveniente, y no solamente en cuanto a mobiliario o decoración, sino también en accesibilidad a ciertas cosas que te pueden ayudar a expandir la mente. Intenta ubicarte cerca de una ventana o balcón que te haga mirar más allá y oxigenarte de vez en cuando. Recuerda que para la creatividad mejor son los espacios amplios.

🥗 Alimentarse bien:

Llevar una buena alimentación no es solamente una cuestión de voluntad, sino también de hábitos; hábitos que se forman en función del espacio y hasta de los objetos. El mismo James Clear dice que para lograr comer más frutas tuvo que cambiarlas a un lugar más evidente, donde pudiera verlas siempre. Entonces es válido -y hasta necesario- tener varias señales para crear y mantener un hábito que nos cueste mucho. Por ejemplo, a mí que me cuesta mucho beber agua, porque se me olvida, no me da sed, así que por acá aplicamos la de regar botellas de agua por toda la casa. Si las veo es más fácil recordar beber agua. (Al menos que Vif se las beba todas 😅).

🚴‍♂️ Ejercitarse:

Tener un espacio para el ejercicio es fundamental, pero cuidado con las señales alrededor. Al lado de la cama o de la mesa de trabajo no es tan buena opción, porque podemos ser débiles y caer en la trampa. En mi caso, cuando me está costando mucho, escojo la calle y hago bici, y así fácilmente puedo marcar límites. No dormir. No trabajar.

🚶‍♀️ Recrearse:

En mi caso, sacar a pasear a Luka 🐺 es una rutina, mientras tanto, tengo el hábito de tomar el sol, estirarme, caminar, oxigenarme. Cuando entiendes que una rutina -que te gusta o no- da pie al bienestar, le tomas cariño. Tú escoge el entorno, que lo demás viene más fácil. 😉

Y como mejorar hábitos es cuestión de mente y de espacios, te invito a leer el post de Neuroarquitectura.

Durante la pandemia nos pusieron a hacer malabares con la casa, apartamento o hasta con la habitación donde vivimos. Fíjate que de un día para otro la casa se convirtió en espacio de descanso, oficina, entretenimiento, gimnasio y estudio. Creo que fue un gran reto y una manera de entender que sí se puede transformar el lugar que habitamos en función de los hábitos que queremos crear, cambiar y mantener.

La gente dice: “rodéate del tipo de gente que quieres”. Pues yo digo -además- “rodéate del espacio que quieres que te inspire”. 😊

Te dejo un experimento sobre cómo mejorar tu espacio.


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